Cuando una mamá nota que su hijo no está alcanzando los hitos del desarrollo, es normal que surjan muchas dudas. Una de las más comunes es si ¿debería esperar un poco más o buscar ayuda ahora? La respuesta, basada en la evidencia científica es clara, cuando existe duda sobre el desarrollo, la intervención temprana siempre es la mejor opción.
No es necesario esperar hasta los 3 años para comenzar a apoyar el desarrollo del lenguaje. Desde los primeros meses de vida es posible observar cómo se va desarrollando la comunicación y detectar señales de que un niño podría necesitar apoyo. Entre más pronto se identifiquen estas necesidades y se intervenga, mejores serán los resultados.
Por eso es tan importante que las familias conozcan cómo se desarrolla el lenguaje y sepan qué pueden hacer en casa para favorecerlo durante las rutinas diarias.
¿Qué es la intervención temprana?
La intervención temprana es el conjunto de apoyos y servicios dirigidos a niños pequeños que presentan un retraso en el desarrollo o que tienen riesgo de presentarlo.
Su objetivo es ayudar al niño a desarrollar habilidades nuevas, fortalecer las que ya tiene y disminuir el impacto que un retraso podría tener en su desarrollo futuro.
Dependiendo de las necesidades de cada niño, la intervención temprana puede incluir distintas áreas, como:
- Terapia de lenguaje.
- Terapia física.
- Terapia ocupacional.
- Atención médica.
- Apoyo psicológico.
- Orientación nutricional.
Según la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), el objetivo principal de la intervención temprana es identificar las necesidades de apoyo lo antes posible para reducir los efectos que un retraso en el desarrollo puede tener a largo plazo. Por eso es los niños que presentan condiciones especiales como Síndrome de Down o Parálísis cerebral empiezan con apoyos desde que nacen.
¿Para quién está dirigida la intervención temprana?
La intervención temprana está dirigida principalmente a niños menores de 3 años que presentan retrasos en el desarrollo o que muestran señales de riesgo para desarrollarlos.
En el caso del lenguaje, algunos ejemplos pueden ser:
- No responder a su nombre.
- No usar gestos para comunicarse.
- Decir pocas o ninguna palabra para su edad.
- Tener dificultad para comprender instrucciones sencillas.
- Mostrar poco interés por comunicarse con otras personas.
No todos los niños que presentan estas señales necesitarán terapia durante mucho tiempo, pero sí es importante que un profesional los valore para determinar si requieren apoyo o simplemente orientación para la familia.
¿Por qué es tan importante la intervención temprana?
Los niños aprenden con gran rapidez y responden muy bien a las experiencias que viven todos los días, por eso cuando se ofrece apoyo de manera temprana, es más fácil fortalecer las habilidades que aún están en desarrollo.
Además, la intervención temprana no sólo beneficia al niño. También ayuda a los papás a entender cómo apoyar el desarrollo de su hijo en las rutinas cotidianas.
Muchas veces las estrategias más efectivas no ocurren únicamente durante una sesión de terapia, sino en momentos tan simples como jugar, leer un cuento, la hora de comer o el baño.
Lo que dice la investigación sobre la intervención temprana
Algunos estudios han encontrado que:
- Las intervenciones tempranas en comunicación producen beneficios que se mantienen incluso después de finalizar el tratamiento (Pak et al., 2023).
- Diversas intervenciones tempranas durante los primeros años de vida han demostrado mejorar el desarrollo infantil y disminuir retrasos en el desarrollo (Peacock-Chambers et al., 2017).
- Los niños con retraso en el habla y el lenguaje que reciben apoyo temprano tienen mayores oportunidades de alcanzar sus siguientes hitos del desarrollo (Raining Bird y colaboradores, 2012).
Ya no es necesario esperar hasta los 3 años
Hace algunos años era común escuchar frases como:
“Todavía está chiquito.”
“Espérate a que cumpla tres años.”
“Cada niño tiene su ritmo.”
“Espera a ver qué pasa”
Aunque es cierto que todos los niños se desarrollan a ritmos diferentes, hoy sabemos que esperar sin hacer nada puede significar perder tiempo muy valioso.
Actualmente existe mayor conciencia sobre la importancia de detectar los retrasos de manera temprana. Cada vez más terapeutas evalúan a niños menores de 3 años cuando existe preocupación sobre su desarrollo.
Y si después de la valoración se concluye que el niño todavía no necesita terapia, eso también es una buena noticia. La terapeuta puede orientar a la familia y enseñar estrategias para favorecer el lenguaje desde casa, como:
- enseñar palabras nuevas
- aumentar el vocabulario
- favorecer la comprensión de instrucciones
- estimular la comunicación durante el juego
- ayudar al niño a comenzar a combinar dos palabras
Una de las principales razones por las que creé veromedina.com fue para acompañar a las mamás para que no tengan que esperar a que alguien les diga qué hacer. Quiero que sepan reconocer cómo se desarrolla el lenguaje, identificar posibles focos rojos y, sobre todo, aprender estrategias sencillas que puedan aplicar dentro de sus rutinas diarias para acompañar la comunicación de sus hijos.
Creo firmemente que los papás no tienen que quedarse esperando a ver qué pasa. Con la información adecuada pueden convertirse en una parte fundamental del desarrollo de su hijo.
Confía en lo que observas. Tú conoces a tu hijo mejor que nadie. Si algo en su desarrollo te preocupa, escucha ese instinto. Buscar una valoración no significa que estés exagerando; significa que estás siendo una mamá informada y proactiva.
Las familias rara vez se arrepienten de haber buscado ayuda temprano. En cambio, muchas desearían haber actuado antes cuando miran hacia atrás. Nunca es demasiado temprano para pedir orientación.
Si quieres entender mejor cómo va el desarrollo del lenguaje de tu hijo y conocer qué habilidades debería estar alcanzando según su edad, descarga mi Lista de Desarrollo de Lenguaje. Encontrarás una guía sencilla para identificar qué habilidades esperar en cada etapa y detectar cuándo podría ser recomendable buscar apoyo profesional.
Recuerda: la intervención temprana no significa hacer más terapia, significa aprovechar el mejor momento para ayudar a un niño a desarrollar todo su potencial.
Pak, N. S., Hampton, L. H., Goffman, L., & Kaiser, A. P. (2023). Long-term effects of early communication interventions: A systematic review and meta-analysis. Journal of Speech, Language, and Hearing Research, 66(7).
Peacock-Chambers, E., Ivy, K., & Bair-Merritt, M. H. (2017). Primary care interventions for early childhood development: A systematic review. Pediatrics, 140(6), e20171661.
Raining Bird, H., Cleave, P., Trudeau, N., Thordardottir, E., Sutton, A., & Thorpe, A. (2008). The effectiveness of language intervention in the early years: A systematic review. Child: Care, Health and Development, 34(4), 527–544.

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