6 cosas que tu terapeuta de lenguaje quiere que sepas

by Vero
Blog quiere saber terapeuta Vero Medina

Si tu hijo va a terapia de lenguaje o estás pensando en llevarlo, es muy probable que tengas dudas, miedos y expectativas. Como terapeutas, sabemos que quieres ayudar a tu hijo lo mejor posible y por eso hoy quiero contarte 6 cosas importantes que muchas veces no se dicen, pero que nos gustaría que supieras.

1. Cada niño es diferente… y su terapia también

Es común que compares a tu hijo con otros niños que también van a terapia: “El hijo de mi amiga ya habla”, “A mi sobrino le funcionó tal ejercicio”.
Pero cada niño tiene necesidades distintas. La terapeuta va a valorar en qué nivel se encuentra tu hijo y va a partir de ahí para ir avanzando.
Pregunta siempre: ¿Por qué estás trabajando eso con mi hijo? ¿Cómo lo puedo apoyar en casa?

2. La terapia toma tiempo (y no hay soluciones mágicas)

Entendemos que quisieras ver avances rápidos,  pero el desarrollo del lenguaje es un proceso. Hay niños que avanzan más rápido y otros que necesitan más tiempo.
La frecuencia con la que practiquen en casa también hace la diferencia.
Ten cuidado con las apps o programas que prometen que tu hijo hablará en un mes, esos resultados. no son reales.

3. La terapia sola no es suficiente, tienen que hacer trabajo en casa

Una o dos sesiones a la semana no son suficientes si el resto del tiempo no se refuerzan las estrategias de lenguaje.
La práctica diaria en casa es la que hace que el lenguaje avance.
Pregúntate: ¿Estoy usando las estrategias entre semana? ¿Dónde más las puedo aplicar: a la hora de la comida, en el baño, al jugar?

4. No esperes a ver qué pasa

Muchas veces escuchamos frases como:
– “Es que está chiquito, ya hablará…”
– “Su primo tampoco hablaba a esta edad…”
Pero si tú sientes que algo no está bien, no te esperes. El tiempo es valioso y entre más pronto se empiece, mejores resultados habrá.


5. Sí, jugamos, pero con un objetivo en mente

Desde afuera puede parecer que en terapia sólo jugamos con muñecos, plastilina o burbujas. Pero todo tiene un propósito. El juego es la manera en que los niños aprenden.
Por ejemplo: Cuando soplamos burbujas, no es sólo por diversión, estamos trabajando turnos, atención conjunta, imitación…
Cuando jugamos a esconder un muñeco, trabajamos comprensión de instrucciones, lenguaje espacial, permanencia de objeto…
No dudes en preguntar: ¿Qué estás trabajando con esta actividad? Así tú también lo puedes replicar en casa.

6. No solo enseñamos palabras, enseñamos a comunicarse

El lenguaje es mucho más que hablar. Antes de que un niño pueda decir palabras, necesita entender, imitar, mirarte cuando le hablas, pedir cosas con gestos.
En terapia se trabaja:

  • Lenguaje receptivo: lo que tu hijo entiende

  • Lenguaje expresivo: cómo se comunica (con palabras, gestos, sonidos)
    Por ejemplo: Si tu hijo ya entiende cuando le dices “tráeme el zapato” o te señala lo que quiere, eso ya es un gran avance, aunque aún no lo pueda expresar con palabras.

Como mamá, eres parte fundamental del progreso de tu hijo. Escucha a tu terapeuta, hazle preguntas, aplica en casa lo que te enseña y no pierdas la paciencia. Trabajando en equipo van a lograr muy buenos resultados.

firma Vero Medina

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